SOLDADO UNIVERSAL (1992)


Si uno no tenía un videoclub en su zona solo podía hacer una cosa: grabar películas en su reproductor de VHS. Y si además de grabarlas las veías al mismo tiempo, en el directo, también podías eliminar los anuncios. Suprimir los anuncios era una gozada para los que intercambiábamos películas en VHS, y era un lujo que te diferenciaba de los cabrones que no los eliminaban. O de aquellos que, aún eliminándolos, luego llegaban tarde para volver a pulsar el botón de grabar y te cortaban media película. 

Fue en uno de esos intercambios cuando cayó en mis manos Soldado Universal. Van Damme y Dolph Lundgren, dos titanes del músculo y la testosterona ochentera. Por aquel entonces yo ya conocía -y quién no- a Van Damme de películas como KickBoxer, Libertad para morir y BloodSport. El cabrón era todo un icono para los chavales a los que nos fascinaba jugar a dar hostias por el salón de casa y simular aquellas patadas voladoras. Y también conocía a Dolph Lundgren, al que vi por primera vez en Little Tokyo: Ataque frontal con Brandom Lee, el hijo de Bruce, en lo que era una película hortera pero jodidamente disfrutona de artes marciales donde dos superpolicías se ponen a repartir hostias a tipos de la Yakuza. Los más puretas ya conocían a Dolpg de su mítica interpretación como Drago en Rocky IV, un boxeador de la Rusia comunista que era una mole de acero y una máquina de matar. 

Es posible que, con aquel VHS en mi poder y en mis manos, viera la película un porrón de veces. Pero no lo recuerdo. Yo era solo un chaval de unos once años al que le fascinaba el cine de acción y, desde aquello, ya ha pasado mucho tiempo. Pero después de más de veinte años he vuelto a revisionar este clasicazo del cine de acción futurista y de ciencia ficción, todo un icono de videoclub, y puedo decir que, aún hoy, la historia es tan simple como efectiva: dos soldados caen en Vietnam, los resucitan y los convierten en cyborgs sin alma que se embarcan en una persecución frenética para darse caza. Van Damme vs Dolph Lundgren, los dos reprogramados: el primero de ellos intentando recordar su pasado y limpiar su alma y el segundo como una máquina de matar con ansia de guerra. 

La película no intenta engañar a nadie y da lo que promete: explosiones, persecuciones, músculo y tiroteos ensordecedores. No es una peli, es una jodida pelea a puñetazos con la lógica. Una fantasía que solo podía salir de los noventa. 

Soldado Universal cogió la fórmula que usaron con Schwarzenegger en Terminator y Predator y acabó convirtiéndose en toda una joya de videoclub. Pero lo hicieron a su manera: con más patadas, más sudor, más ruido y con dos titanes del género que eran puro músculo y que a los chavales de los 90s nos fascinaban porque eran puro magnetismo. Van Damme lanzando patadas y Lundgren con esa mirada de acero que podría partir un tanque. Porque, ¿qué chaval de once o doce años no ha querido ser alguna vez y por un momento Van Damme o Dolph? 


Director: Roland Emmerich
País: EEUU
Género: Ciencia ficción. Acción. Thriller | Thriller futurista
Mejor frase: "Te enseñaré cómo funciona la cadena de mando. Cuando yo te diga salta tú me dices a qué altura". 
Nota del videoclub: ⭐⭐⭐


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